jueves, 10 de mayo de 2018

Mini 16: Adáptate rápido al cambio.


“Una fina lluvia sorprendió a Vespertino López mientras esperaba un autobús verde, de línea regular, que lo llevaría al trabajo el último lunes de aquel mes marzo particularmente lluvioso. Apenas entró por la puerta ligeramente calado a pesar de su gabardina color beige y sus botas de goma que no apeaba hasta bien entrada la primavera, su jefe, don Constantino Montalvo, un hombre de unos cincuenta años que seguía fumando Habanos en su puesto de trabajo porque pare eso era el dueño, comenzó a gritarle. Y es que, el hombre que era capaz de vociferar con un puro en la boca, estaba harto, muy harto, del numerito de “la hora” cada año. Lo cierto es que el bueno de Vespertino odiaba el horario de verano y, por su cuenta, cada año decidía no cambiar la hora. Como consecuencia, al lunes siguiente, siempre llegaba una hora tarde al trabajo.
Capeado el chaparrón, con la certeza de que un año de éstos don Constantino se cansaría de verdad y terminaría por echarle, Vespertino siguió con su horario particular, abandonado su puesto una hora después que el resto de sus compañeros y, lo que era aún peor, con el firme propósito de continuar con su cabezonería al día siguiente.
Llegó a casa cuando el resto de su familia ya se había dispuesto a la mesa, con la cena a medias y con la reprimenda, igual o peor que la de don Constantino, de su mujer. Hastiado de tanta incomprensión y falta de respeto por sus propias decisiones, se refugió en su habitación para llamar y charlar con su mejor amigo. Sin embargo, éste le reprochó su falta de consideración por llamarle a aquellas hora de la noche.
Vespertino, como cada año, frustrado y entre lágrimas decidió adelantar una hora su reloj de pulsera. ”

Introducción
Los analfabetos emocionales ofrecemos una férrea resistencia a los cambios. Algunos de ellos simples y cotidianos como la aparición de un nuevo jefe, el cierre de nuestra cafetería favorita o elegir una nueva compañía de telecomunicaciones nos producen un malestar inconfesable. Otros más relevantes como el cambio de trabajo, la ruptura de pareja o afrontar un cambio de ciudad de residencia pueden derivar en largos periodos de ansiedad e infelicidad.
Lo cierto es que, como ya hemos visto en otros post de Pobres Emocionales, a veces la vida nos sorprende por derroteros oscuros e inciertos, impropios de las expectativas que para nuestra vida habíamos planificado y nos habíamos hasta convencido de que sucederían así. Es decir, se produce un discrepancia entre realidad y expectativas, un cambio.
Mecanismo mental reflejo, aparece la resistencia a la nueva situación, fruto de la rutinas optimizadas en nuestro cerebro para seguir realizando las tareas como hasta entonces. La ansiedad natural que nos preparara para enfrentarnos y superar el nuevo desafío también comienza a invadir nuestra realidad cotidiana, pero a los Pobres Emocionales no nos gusta esta ansiedad aunque sea adaptativa, ni somos capaces de controlar el desasosiego y el sufrimiento que provoca.
En seguida, nuestra mente se atasca en el pensamiento catastrofista, de inseguridad y temor como un modelo que se va a perpetuar en el tiempo y del que no vamos a ser capaces de escapar. Nos creemos entonces incapaces para adaptarnos al cambio, perpetuando el sufrimiento, la inactividad y el bloqueo.
Los sabios emocionales no disfrutan con todos los cambios que la vida les brinda. Sin embargo, saben que cuando éstos se producen la mejor estrategia es adaptarse a ellos cuanto antes para recuperar la serenidad. Aceptan los cambios como parte incontrolable de la vida. En lugar de lamentarse, victimizar y resistirse, emplean un tiempo en comprender el nuevo escenario y como si de estrategas se tratara, diseñan su modelo de adaptación al cambio para ejecutarlo sin temor lo antes posible.
Los sabios emocionales aprovechan la ansiedad del cambio como la gasolina que les brinda el cuerpo para afrontar con creatividad nuevas estrategias, se focalizan en lo positivo del nuevo escenario y construyen un panorama lleno de optimismo con hechos y acciones. Y aún cuando todo esto sea poco consuelo, aún se sienten afortunados de poder apoyarse en otros pilares que la vida les brinda en el entorno profesional, familiar o social.
Y es que, el cambio continuo, aún cuando nos cueste verlo, es un estimulante mental, que nos permite revitalizarnos y retrasar nuestro envejecimiento a la vez que potenciamos nuestro desarrollo.

Reflexión
Y tú…¿te resistes a los cambios? ¿qué estrategias adoptas cuando la vida te brinda un nuevo escenario inevitable? ¿adoptas una postura victimista y catastrofista? ¿aceptar, comprendes y diseñas estrategias de adaptación? ¿qué resultados cosechas en uno y otro escenario?

Para saber más
Shlomo Breznitz es un psicólogo y profesor de la Universidad de Haifa. Os dejo con una entrevista que sobre el cambio le realizó Eduardo Punset.

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