jueves, 15 de febrero de 2018

Mini 6: Pon fin al apego


Introducción
“Llegó tan pronto para coser los retales de su vida, que tuvo que hacer tiempo en una cafetería rancia de la Gran Vía, pasada de moda, con taburetes color burdeos en la barra y neones en la entrada. Pidió un café grande, en taza de desayuno, a un camarero que sólo peinaba pelo blanco a la altura de la nuca y que vestía tradicional, con un pantalón negro y una camisa tristemente manchada de grasa. El hombre, flaco y encorvado, sin apenas energía y marchitado por el paso de tiempo, parecía que siempre había estado allí. Apenas cruzó palabra. Ella pasó al baño. Ya eran las nueve y media de la mañana pero no había clientes, por lo que el servicio aún olía a desinfectante. Se miró en el espejo y reparó en los surcos que la edad había dibujado en su rostro y en los que el maquillaje había naufragado literalmente en su desafío por disimularlos.
Surcos de problemas de pareja, de noches enteras sin pegar ojo cuidando a los gemelos, de peleas con su familia política que dictaban órdenes de cómo tenía que vivir su vida y cuidar a su familia. Ahora todo aquello formaba parte del pasado. Incluso los gemelos ya habían puesto el rumbo de su propia vida y no necesitaban que ella, que había estado siempre ahí, los cuidase. No podía soportar más la soledad de su apartamento y, treinta años después, a punto de alcanzar los sesenta, se había dispuesto a reinventarse o tal vez a inventarse. Quedaban apenas veinte minutos para cruzar el umbral del cambio. Le aguardaba una entrevista de trabajo. Su vida sólo cobraría sentido si lograba aquel puesto. Se la jugaba a una carta, a blanco o negro, par o impar. O conseguía aquello o, de alguna manera, moriría una parte de ella”.

Los analfabetos emocionales de manera cotidiana nos apegamos a las cosas o personas. Apegar es delegar, entregar, condicionar nuestra felicidad a algo o alguien. Apegar es el miedo irracional a perder algo fundamental para nuestra felicidad. La mala noticia es que sin darnos cuenta estamos permanente apegados a un sinfín de cosas en nuestra realidad cotidiana. En nuestro plano subconsciente, tenemos creencias limitantes, poco racionales, que nos llevan a condicionar nuestra felicidad a que mantenga o consiga este o aquel trabajo, al amor incondicional de nuestra pareja o de los hijos, a la aprobación social según su sistema de valores (y no el nuestro), a la opinión de personas relevantes en nuestro entorno (familia, amigos, compañeros, …). Nos apegamos también a la vida y, el temor a perderla nos provoca tomar medidas o precauciones excesivas que nos impiden disfrutar y reducen nuestra existencia a una cárcel de barrotes invisibles.
El apego está detrás de cada sufrimiento que pone el foco en el exterior y no en el interior para construir nuestra felicidad. Como ya podemos imaginar los Pobres emocionales, apegarse es irracional y limitante porque deja nuestra felicidad en manos de los demás. Y es que muy pocas cosas son realmente necesarias para ser felices: alimento, agua, abrigo y descanso. El resto es superfluo y considerarlo necesidad forma parte de nuestra interpretación limitante de la realidad. Es lícito tener deseos, un coche nuevo, la aprobación de mis compañeros de trabajo, el amor de la pareja, pero el deseo no podemos convertirlo “artificialmente” en un condicionamiento necesario para nuestra felicidad.
El proceso de desapego comienza cuando identificamos nuestras necesidades inventadas (apegos) y traemos al plano consciente la creencia que lo sustenta para cuestionarla y discutirla. Este proceso no es sencillo, porque está profundamente arraigado por nuestro condicionamiento, pero es tremendamente liberador cuando lo conseguimos. Una actitud positiva contempla fomentar el desapego a través de frases, creencias y pensamientos sustentados en el “me gustaría que…, pero no lo necesito para ser feliz”, o “a pesar de no obtener…que anhelaba soy igualmente feliz” más que “necesito…para ser feliz” o “cuando tengamos…ya podremos comenzar a ser felices”.

Reflexión
Y tú…¿a qué estás apegado? ¿qué creencias se esconden detrás de este apego? ¿puedes cuestionarlas? ¿realmente necesitas a lo que estás apegado para ser feliz? ¿qué resultados cosechas cuando estás apegado y cuáles cuando logras distanciarte?

Para Saber más

Para saber más sobre las limitaciones que nos provoca “El Apego”, os recomiendo la conferencia de Borja Vilaseca  “El Apego”.

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