jueves, 5 de julio de 2018

Nota final: Quítate la máscara


Pobres Emocionales termina aquíQuítate la máscara lo resume un poco todo. Quítate la máscara y deja ver tu propio yo, viviendo para ti según tus propios criterios, en lugar de vivir para los demás según sus normas. Quítate la máscara para mirar dentro de ti, en lugar de  mirar a través de los intereses de otros. Quítate la máscara para dejar de valorar lo que en realidad valoran otros, para realizar un ejercicio de humildad y honestidad interna, para vivir sin imposiciones sociales casi siempre inconscientes y desafortunadas. Quítate la máscara para perder el miedo a defraudar a los demás y asegurarte de que no te defraudas a ti mismo.
Quítate la máscara para valorar lo pequeño en lugar de lo grande, lo trivial en lugar de lo material, lo absurdo en lugar de lo convencional. Quítate la máscara para equivocarte, para anticipar que nada será perfecto ni justo. Quítate la máscara para ser feliz con la realidad sea como sea.  Quítate la máscara para aceptar las emociones negativas como parte de tu humanidad, para marcar tus propias prioridades sin aceptar ningún dictamen externo. Quítate la máscara para no cambiar a nadie, sino para cambiar el mundo a través de ti mismo, descubriendo tus propias virtudes. Quítate la máscara para valorarte por ser y no por lo que consigues. Quítate la máscara para saber lo poco que necesitas para vivir una vida plena y feliz. Quítate la máscara para vislumbrar lo positivo más allá de la adversidad. Quítate la máscara para vivir tu vida y no para servir la de los demás. En definitiva, quítate la máscara para convertirte en ti mismo, un Rico Emocional.
Al final sólo han sido necesarios veinte minis, en lugar de los veinticinco previstos inicialmente (algunos han sido fusionados), para compartir con vosotros todo lo que he aprendido de los sabios, lo que más me ha ayudado, lo que me sigue dirigiendo como una brújula hacia una vida más plena y feliz, consciente de que aún estoy al comienzo del viaje que durará toda la vida, que encontrará múltiples obstáculos que espero enfrentar con entusiasmo porque, como describo en estas páginas, los problemas son una fuente de crecimiento y aprendizaje que nos  llevan hacia nuestros objetivos.
No he tenido más pretensión que documentar todas las ideas que me rondaban la cabeza, para atraparlas, agasajarlas y transformarlas en un sendero, un camino real que recorrer con entusiasmo. No son lecciones para nadie, sino mis propias lecciones. Ojalá la lectura de estos textos sirvan para provocar la reflexión y el cambio en tu vida. Aun cuando mi aportación sólo se trate de un pequeño grano de arena en un inmenso desierto, el reto de escribir estos textos habrá merecido la pena.
Sólo me resta agradecer los gestos de apoyo y cariño que he recibido de muchos de vosotros desde que he comenzado esta aventura en la que me he desnudado emocionalmente para transgredir mi propio interés, algo que, como podéis imaginar, no es sencillo. Me he sentido mucho más halagado de lo que realmente merezco y, sin lugar a dudas, me anima a seguir compartiendo y escribiendo. También me siento afortunado del apoyo de aquellos a los que, sin interesarles explícitamente la temática, me han respaldado durante estas semanas para darme su aliento y animarme a seguir adelante.
Por último, no me quiero olvidar de mi mujer y de mis hijas, esas incondicionales que provocan cada día que Pobres Emocionales tenga pleno sentido.
A todos vosotros, ¡GRACIAS DE CORAZÓN!

David García Cobos
Autor de Pobres Emocionales
Julio de 2018


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